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Perú

El alto número de adultos mayores fallecidos en lo que va de esta pandemia, las constantes advertencias sobe la extrema vulnerabilidad de dicha población frente al corona virus, la fuerte demanda de solidaridad hacia ellos, nos motiva a conmemorar este Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, destacando la contribución solidaria y cívica de las propias personas adultas mayores en la lucha contra el COVID19, mostrando con hechos que la vulnerabilidad exige prudencia y rigurosidad en precaución y cuidado, pero, de ninguna manera inacción o ausencia en las tareas del hogar y la sociedad.

En tal sentido, debemos tener presente que en el Perú, según el Informe técnico del instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), “Situación de la Población Adulta Mayor Trimestre: Octubre-Noviembre-Diciembre 2019”, el 41.5% de los hogares del país, tienen entre sus integrantes a una persona adulta mayor, de igual manera señala que el 28.2% de los hogares, son jefaturados por una persona adulta mayor, así mismo, que el 23% de estos hogares, son unipersonales.

Por ello, queremos resaltar la forma en que las personas adultas mayores han seguido contribuyendo al bienestar de sus familias y de la sociedad, en estos tiempos de pandemia, a través de su autocuidado, de su capacidad de resiliencia, de la solidaridad con sus pares, con sus familias y la sociedad en general, en resumen estas líneas tratan de envejecimiento activo y digno, que es uno de los criterios y conceptos que debemos interiorizar para combatir el abuso y maltrato a las personas adultas mayores y avanzar hacia “una sociedad para todas las edades”.

Félix va camino a sus 102 años y lo hace con alegría y pasión por la vida. Por iniciativa propia, llama por teléfono a sus parientes y amigos, por Facebook y WhatsApp se comunica con sus nietos y bisnietos. Está seguro que no debe salir de casa, pues aún le falta conocer más de la vida. Escribe, además, la segunda parte de sus memorias: “El Monsefú donde crecí”.

En la ciudad de Arequipa, el grupo voluntario de trabajadoras sociales jubiladas AMIGOS, mantiene comunicación permanente por vía telefónica y digital con grupos de adultos mayores de distritos populares y del ámbito rural.

Luly y Ricardo, son esposos, ambos mayores de 70 años, comparten su vida y tareas del hogar, así como su fe y solidaridad, por lo que decidieron contribuir a enfrentar el COVID19 sin salir de casa! Confeccionando entre ambos, mascarillas para obsequiarlas a los voluntarios, a los médicos de los hospitales y a quienes las necesitaran. Ya son cientos y seguro miles de estas mascarillas obsequiadas. Luly tiene diabetes, y ha tenido varias crisis de salud, pero, sobre todo es voluntaria, presidenta fundadora del Coro Voces de Esperanza, y giró su vocación de servicio a la confección, sin salir de casa.

Karla, Pochi, Coco, Juanita y Martha y Luly, integran el Consejo Directivo de CENAVOL y son presidentas de diferentes voluntariados, que en estos tiempos de COVID-19, comparten su “know how”, su experiencia de más de 30 años de gestión exitosa como voluntarias, a través del teléfono y el internet, pero, sobre todo llamando a respetar las indicaciones del gobierno y quedarse en casa. Todas ellas son adultas mayores.

Estos ejemplos, nos muestran que las personas adultas mayores, pueden seguir siendo protagonistas de su cuidado y protección personal, así como de acciones de solidaridad y promoción del bienestar de sus familias y la sociedad, y que las posibilidades de participación responden más que a las edades, a las capacidades que se tengan y se decida compartir.

Este 15 de junio, la conmemoración del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, nos recuerda las diversas formas que adquiere el maltrato, que puede ser físico, psicológico, sexual, patrimonial, económico, negligencia, abandono, y que se da tanto en el ámbito intrafamiliar como el social o estructural, como la exclusión social, la discriminación por edad, las percepciones estereotipadas, la sobre protección, las limitaciones para la realización personal o el ejercicio de la ciudadanía.

La pandemia se presenta entonces, como el desafío y la oportunidad de conocer de manera directa las potencialidades y los aportes concretos de las personas adultas mayores en tiempo de crisis, de aquellas que seguían en casa atendiendo las tareas del hogar, como otras que dentro o fuera del hogar debían seguir con sus responsabilidades y buscar el sustento diario, como las propias autoridades de gobierno, los médicos, policías y voluntarios, también adultos mayores, quienes desde sus propios espacios y posibilidades siguen haciendo frente al COVID19, tratando todos de cumplir en lo posible las indicaciones de bioseguridad y prevención.

Quedarse en casa ha sido el lema general, el imperativo de sobrevivencia, y esto podría haber generado excesos, como limitar el libre tránsito de las personas adultas mayores y en los hogares llegar a presionarlos a una casi inacción e inmovilidad permanentes, con consecuencias negativas para la salud física y mental de los adultos mayores y sus familiares.

Frente a esto, el gobierno instauró la Red de Soporte al Adulto Mayor en alto riesgo y Personas con Discapacidad Severa, como respuesta intersectorial liderada por el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, MIDIS, que es el ente articulador de la red, e integrada por el Ministerio de Salud (Minsa), Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), EsSalud, Seguro Integral de Salud (SIS), Gobiernos regionales, locales, entre otras entidades que atienden a las personas vulnerables, teniendo como una de sus tareas principales el apoyo a los adultos mayores, a través de llamadas telefónicas, para lo que convocó voluntarios, en especial jóvenes universitarios.

Y esta es también una oportunidad para la población adulta mayor, para que asuma un rol de liderazgo en la atención y contención emocional a distancia de sus pares, bajo los mismos parámetros en los que se basa la mencionada red, las llamadas telefónicas, a las que podremos agregar los mensajes vía WhatsApp, Facebook y redes sociales en general.

Esta es la tarea de hoy para la población adulta mayor, sumarse a esta campaña, llamar hoy mismo a 5 o más vecinos, amigos o familiares adultos mayores y conversar un momento, así de sencillo, escuchar y sabernos escuchados es el inicio de una sanación y fortalecimiento mutuo y recíproco, y al terminar, dar el mismo encargo, que cada persona llame a otras 5 personas, y estas a otras tantas. Habremos creado así una red solidaria de autoayuda o ayuda mutua, por el respeto y trato digno a las personas adultas mayores.

Lima, 15 de junio de 2020

Oscar Bravo Castillo
Investigador Externo del Instituto de Investigación de la Escuela Profesional de Psicología de la Universidad de San Martín de Porres. Educador, por la Universidad de San Martín de Porres, especializado en Gerontología Social por la Pontificia Universidad Católica del Perú, y Gerencia Social del Envejecimiento Exitoso por el Instituto de Desarrollo Social del Banco Interamericano de Desarrollo INDES-BID Washington.
Ha sido reconocido por el Congreso de la República del Perú por su contribución a las iniciativas legislativas para la población adulta mayor. Participó en la Segunda Asamblea Mundial de las Naciones Unidas sobre Envejecimiento, Madrid 2002, como parte de la delegación Oficial de Perú, en representación de la sociedad civil.
Presidente Fundador del Centro Nacional del Voluntariado CENAVOL Perú, Representante Nacional para Perú de la International Association for Volunteer Effort – IAVE, Fundador y Miembro del Primer Consejo Directivo de la Global Network of National Volunteer Centers IAVE, Coordinador para América Latina de Misión Urbana y Rural América Latina MUR-AL, Coordinador de la Coalición EDAN – MUR, y Presidente Fundador de la Coalición Adulto Mayor, Director Ejecutivo de la Asociación de Comunicación y Educación Comunitaria (ACECO).
Promotor de la Pastoral Ecuménica e Interreligiosa del Adulto Mayor, la Universidad Comunitaria/Municipal del Adulto Mayor, las Redes Comunitarias/Municipales de Cuidado del Adulto Mayor y de Cuidado del Cuidador, y el Voluntariado Corporativo Intergeneracional.

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