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En tiempos de coronavirus poco o nada se ha mencionado sobre el tema de los derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes (NNA), pero ¿es realmente importante hacer alusión a los mismos en este contexto? ¿qué relación tienen los derechos específicamente el de la participación con la historia de Janusz Korczak, director de un orfanato en el Gueto de Varsovia en ese entonces establecido por la Alemania Nazi? A continuación, mencionaremos la historia de los derechos de los NNA, su relación con la historia de Korczak y la participación de los niños en el Perú en plena época de pandemia.

Un poco de la historia

En el mundo y en nuestro país los intentos por demostrar esa preocupación por la infancia y decir que son el futuro, son discursos que se han ido desarrollando a lo largo de los años. Pero no solo se trata de intencionalidad sino de derechos, que legalmente estuvieron respaldados inicialmente por el Tratado de Ginebra, La Declaración por los Derechos del Niño y ahora la Convención sobre los Derechos del Niño.

El reconocimiento de estos derechos tienen sus inicios en Europa, donde antes se tenía el concepto de que la infancia era propiedad de los padres, y no existían normas ni lineamientos a favor de ellos, a esta situación se suman los estragos de la primera guerra mundial, es así que uno de los primeros documentos establecidos en materia de infancia fue la Declaración de Ginebra en el año 1924, que expresa la importancia de la infancia a nivel mundial, fue impulsado por la pedagoga Englentine Jeeb[1]. El tratado constaba de siete artículos vinculados a la protección, ayuda, atención ante casos de abandono, y cuidado.

En el año 1928, el médico polaco Janusz Korczak a través de su libro El derecho del niño al respeto hace una crítica a la declaración mencionando que este documento más que una exigencia y un derecho, es un llamado a la buena voluntad de los gobernantes. ¿Pero quién era Janusz Korczak?, este personaje fue más allá de una simple critica, su vida misma y obra en el gueto de Varsovia como director de un albergue de niños darían cuenta de lo imprescindible de sus aportes, aun necesarios en estos tiempos; más adelante analizaremos la historia de este personaje.

El 20 de noviembre de 1959 la Asamblea General, órgano representativo de la Organización de las Naciones Unidas firmó la Declaración Ampliada sobre los Derechos del Niño, la que consideraba además de las necesidades materiales, la necesidad afectiva, evidenciándose así que había una mejora en su contenido. Sin embargo, una de las críticas mencionadas era de que el documento no era vinculante, es decir, no reclamante a nivel mundial y mantenía las características propias de la doctrina de la situación irregular, que partía de una cultura de compasión y represión con prácticas de matiz asistencialista y la negación del niño, niña y adolescente como sujeto de derecho.

Más tarde, el 20 de noviembre de 1989 se firma la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN)[2], este documento es vinculante, es decir, jurídicamente obligatorio y dada la promulgación los Estados se comprometerían a adoptar sus legislaciones nacionales. Es a partir de este documento que se hace un traslado de la doctrina de la situación irregular a la de protección integral considerando por un lado a los niños y adolescentes como sujeto de derechos, y por otro la obligación del Estado, familia y comunidad de brindar las condiciones que permitan su desarrollo integral.

Los derechos y Korczak en el contexto de la Alemania Nazi

Detrás de los documentos que sirvieron para la promulgación de una serie de derechos, están grandes personajes, Korczak es de aquellos que lograron mantener una coherencia entre su discurso y la práctica, su lucha por los derechos de los niños fue una constante en una época difícil.

Sus vivencias me hicieron recordar una de las escenas que durante una visita domiciliaria realicé como trabajadora social, recuerdo claramente que una madre de familia refirió que un día antes de la visita había roto las cartas de su hijo José (8), éstas contenían las imágenes de los futbolistas peruanos, de quienes él era fiel admirador. Según ella éste era un castigo ejemplar por su desobediencia. Este relato me hacía recordar a un episodio similar en el albergue de Varsovia y donde la respuesta de Korczak no pudo ser más sincera:

¿Cómo te atreves, monstruo inhumano, a disponer de la propiedad ajena? ¿Cómo puedes esperar que los niños respeten cualquier objeto y amen a alguien? Lo que quemas no son papeles y trapos, sino el amor de la tradición y los sueños de una vida más bella (Janusz Korczak).

¿Fuerte y contundente?, sí. Sin embargo, eso solo expresaba la empatía de este personaje por el dolor del otro, ese dolor que para muchos suele ser hasta insignificante, pero es finalmente su dolor.

Su verdadero nombre, Henryk Goldzmidt, médico y escritor polaco con descendencia judía, que nació el 22 de julio de 1878 en Varsovia-Polonia y murió el 07 de agosto de 1942 en el campo de concentración de Treblinka. Su padre murió cuando él era muy joven, y para apoyar económicamente a su madre, se dedicó a dictar clases particulares. Años después se contagia de fiebre tifoidea, ella muere y esta situación le afecta tanto que en más de una oportunidad le propuso a su hermana suicidarse juntos.

A pesar de las circunstancias Korczak considera a sus primeros siete años de vida como importantes y valiosos, esta etapa tan valorada constituiría la razón de ser de muchas de sus manifestaciones en relación al amor y buen trato hacia los niños y niñas.

Desde muy joven tuvo sus primeros acercamientos al mundo académico y social, es así que empieza escribir a tan corta edad y realiza una serie de expediciones en las zonas más pobres de Varsovia, trabajó en bibliotecas y universidades de Berlín, Paris y Londres, es así que a partir de estas experiencias siente la necesidad de involucrarse con los problemas sociales de la infancia y crea su gran obra educativa Como amar a un niño. Es a partir de esta experiencia que dirige el orfanato, La Casa del Huérfano (1913). Su experiencia con población en situación de vulnerabilidad y con los niños de los orfanatos le permitieron tener una gran participación en una serie de revistas científicas brindando información sobre el desarrollo de la niñez. Algo novedoso fue la presentación de una revista dirigida a los niños y elaborada desde la experiencia de los mismos, se llamaba la Pequeña revista. Posteriormente se convierte en locutor de radio donde compartía sus conocimientos respecto a la infancia y el respeto a los niños y niñas. Es a través de ella que se vinculó con personas con una condición económica favorable para recibir donaciones en favor de los niños del albergue.

Para muchos autores y estudiosos de la vida de Korzack sus libros y escritos también tenían un sentido terapéutico pues en cada una de ellas conjugaba parte de su vida, así como gran parte de su experiencia en sus excursiones, orfanatos y conocimiento de malos tratos a los niños en general, pero sobre todo de los niños judíos de parte de los adultos.

En esa época era usual encontrar niños en las calles pidiendo comida, moribundos y muertos, es así, que los niños según la visión del viejo doctor, como también se le llamaba, tenían derecho al menos de morir dignamente, es lo mínimo que se le concede a un ser humano después de vivir humillado, maltratado en el gueto.

Ya en 1930 la situación se hacía cada vez más difícil, era inevitable sentir dolor, tristeza, e impotencia frente a esa cruda realidad, eso ya lo habían manifestado a algunos testigos de la época y además lo había escrito en su obra Diario del Gueto.

A través de su obra El derecho del niño al respeto, cuestiona la Declaración de 1924 (Tratado de Ginebra,) y si bien había una crítica, también es cierto que este fue el único documento existente en favor de los niños y que le sirvió de respaldo para sus objetivos, puesto que en ella se consideraba que ante situaciones difíciles el niño debería ser el primero en recibir ayuda.

Hitler, el nazismo y Treblinka eran parte de la época por lo tanto sus posibilidades de vivir eran mínimas, por ello, el trabajo con los niños no solo estaba orientado al desarrollo de actividades lúdicas, alimentación, educación, sino también parte del trabajo era familiarizarlos con la muerte, así fue de duro, crudo y real.

Todo este trabajo lo realizaba junto a un equipo de colaboradores que compartían el mismo ímpetu, fuerza e interés por el bienestar de los niños. Parte de la pedagogía utilizada por todo el equipo era la de concebir al niño como una persona que es parte del proceso de mejora siempre, no hay una receta exacta, todo ello es cambiante siempre mejorable, es así que pone gran interés en la participación de los niños durante la convivencia en el orfanato, aquí se constituye la denominada Republica de los Niños la cual funcionaba como una especie de parlamento donde los niños y niñas se organizaban y tomaban parte de las decisiones y actividades que se realizaban en ella, situación contraria a un contexto tan represivo y humillante donde los niños eran el último escalón en la jerarquía social.

No se pretende cuestionar la decisión de Korczak ni de santificarla, quienes lo conocieron refieren que no hubiera querido que fuese así, este ser humano imperfecto, con aciertos, errores, y con actitudes contrarias al sistema solo fue un hombre extraordinario. Muchos admiran la decisión de querer morir, decidir fue simplemente parte de su vida, decidió dejar la carrera de medicina para cuidar a los niños, dejó pasar la oportunidad de aceptar el salvoconducto entregado por quedarse con los niños. Antes de que el tren partiera decidió firmemente irse con ellos.

En 1942 el gueto más grande de Europa debía eliminarse es así que Korczak y los 192 niños con sus mejores trajes subieron a uno de los vagones que se dirigían al campo de exterminio de Treblinka, y es aquí donde Korczak y sus niños empezaron a ser parte de la historia.

Es paradójico conocer como alguien pudo superar tantas situaciones difíciles y paralelamente ser el motor o esperanza para aquellos que también pasaban por una situación igual de dura.

Janusz Korczak con los 192 niños camino hacia uno de los trenes que lo llevaría al campo de exterminio de Treblinka (Deutsches Polen Institut, 2017)

Recuperado de: https://www.deutsches-polen-institut.de/termine/archiv/vom-recht-auf-achtung-und-respekt-eine-erinnerung-an-janusz-korczak-ein-vorbild-fuer-kinder-und-erwachsene/

Participación de los NNA en medio de la pandemia

Este relato y la historia de un personaje como Korczak da cuenta que el protagonismo de los niños no inicia con la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), sino con muchas de las acciones poco conocidas de personas como él. Sin embargo, el marco legal que respalda los derechos es importante y hay que reconocer que éste ha sido uno de los documentos más influyentes que existen hasta ahora, y que lamentablemente no consideró muchas de las propuestas de este personaje, cuyo único llamado era el de escuchar a los niños y convertirlos en reales protagonistas, una muestra de ello era la ya mencionada Republica de los Niños.

En el Perú la CDN es aprobada el 4 de agosto de 1990 y en el año 1992 se crea el Código de los Niños y Adolescentes[3], ello permitió la creación de una serie de instituciones en beneficio de esta población, se crearon juzgados, defensorías y áreas de adopciones.

Ratificar el convenio significaría que las acciones del Estado deberían estar orientadas a atender la problemática y mejorar la situación de los niños, niñas y adolescentes a través de las estrategias de los diversos sectores. En ese sentido nuestro país ha elaborado el Plan Nacional de acción por la Infancia (PNAIA)[4] cuya rectoría la tiene el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP). Este documento permite vincular las políticas que se elaboren en materia de infancia articulando con instituciones públicas, privadas, y organizaciones de la sociedad civil. En el año 2015 se le otorga rango de Ley N°30362.

Ahora a nivel de Gobierno y en este contexto, el Ministerio de Salud con Resolución Ministerial 213-2020 publicó el documento denominado Por una nueva convivencia: La sociedad peruana en tiempos de COVID-19, a cargo de un grupo de especialistas de las ciencias sociales quienes considerando a los niños, niñas y adolescentes como poblaciones vulnerables hacen referencia a la importancia de las medidas tomadas desde el sector educación, donde el confinamiento de los niños como medida de protección se ve reforzada por el paso de las clases presenciales a las virtuales; este grupo mayoritario de NNA se encuentran en situación de menor riesgo. Ahora hay quienes se encuentran en los denominados corredores de riesgo, el cual ha sido conceptualizado como la dinámica diaria que los expondrían a posibles contagios, en este grupo se encuentran los niños, niñas y adolescentes que trabajan, para ello se determinan una serie de responsabilidades a los gobiernos locales y otras instancias de gobierno. Cabe mencionar que es interesante la propuesta planteada además de la contextualización realizada, sin embargo, está orientada a la protección más que a promover acciones que recojan la percepción de los mismos NNA quienes podrían convertirse desde su tribuna como sujetos activos de este proceso de prevención y promoción.

En esta línea es necesario mencionar una actividad realizada desde la Municipalidad de Lima quienes aplicaron una encuesta sobre los sentimientos de los niños en medio de esta pandemia. Además de otros datos interesantes se concluyó que pesar de estar más tiempo con los miembros de la familia aún los niños y las niñas sienten la necesidad de jugar, sentir más cariño y atención de parte de ellos. Esperemos que como ésta muchas otras estrategias puedan replicarse.

Más allá de las acciones realizadas a nivel de gobierno central o local, existe una organización conformada por los mismos NNA y la cual está a cargo del MIMP, es el Consejo Consultivo de Niñas y Niñas y Adolescentes (CCONNA), y creado con Resolución Ministerial N°366-2009. Los NNA cuentan con este espacio como medio para expresar sus opiniones respecto a temas de su interés. Este ejercicio está estrechamente vinculado al artículo N°13 de la CDN en el que se hace mención del derecho a la libertad de expresión, donde las niñas, niños o adolescentes tienen la libertad de buscar, recibir y difundir información de todo tipo siempre y cuando no vulnere el orden público o los derechos de otros.

Es difícil comprender como las ideas de Janusz Korczak en plena época del imperio nazi, en nuestro país y para muchas instituciones incluso las del Estado aparecen como ideas novedosas e incluso revolucionarias, sin embargo, son aún elementos en construcción. Una experiencia interesante es la desarrollada por el CCONNA de Lima Metropolitana quienes durante este tiempo de pandemia han demostrado que tampoco son ajenos a la situación actual, para ello el uso de redes se ha convertido en un medio importante para el recojo y transmisión de sus ideas, su representatividad en los distritos de Lima y el activismo que tienen para involucrarse en diversos temas dan cuenta del entusiasmo con el que cuentan, la necesidad de ser escuchados, que consideren sus opiniones, propuestas y de que no solo deberían ser merecedores de protección.

A pesar de estos precedentes y a 30 años de la CDN aún no se les ha brindado a los niños, niñas y adolescentes, el espacio que les corresponde. Lo que hasta ahora se ha realizado sólo se convierte en intentos importantes, pero ¿cuál es la incidencia?

La voluntad política, el espacio, y reconocerlos como verdaderos sujetos de derechos, aún es una tarea pendiente, y si bien existen los CCONNAS surgen también algunas interrogantes ¿Qué tan representados están todos los NNA? ¿Realmente la mayoría de NNA tienen conocimiento de que existe esta organización?

No es la República de los Niños de Janusz Korczak, pero es una organización con todas las ganas de constituirse como verdaderos representantes de los NNA, solo falta brindarles las condiciones, pero ante todo reconocerlos no como futuros sino como miembros actuales de esta sociedad y que en medio de esta pandemia tienen una opinión propia, no pensemos por ellos, no supongamos que sabemos lo que ellos piensan y sienten, no necesitan que un adulto los represente, necesitan ser escuchados libremente.

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[1] Englentine Jeeb nació en Gran Bretaña el 25 de agosto de 1876 y falleció en Suiza el 20 de diciembre de 1928, fue una activista social, fundadora de Save the Children, organización creada inicialmente para apoyar a aquellos niños que sufrían las consecuencias de la primera guerra mundial. Gran parte de su vida la dedicó al trabajo en favor de esta población es así que impulsa la Declaración de los Derechos del Niño, después conocido como la Declaración de Ginebra.

[2] La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) tuvo carácter vinculante para todos los Estados que la suscribieron es así que dicha norma internacional tuvo que ser incorporada a su derecho interno, considerando sus características de la estructura jurídica de cada Estado. Es a partir de ello que surge el Código de los niños y los adolescentes.

[3] El Código de Niños y Adolescentes es consecuencia de que el Perú aprobara la Convención sobre los Derechos del Niño, este código reemplazaría al Código de Menores del año 1962 el cual constituía la primera norma en el Perú que actuaba frente a los casos de los “menores” que lograban acceder al sistema de justicia. De esta manera se pasa de la doctrina de la situación irregular con el Código de menores a la a la doctrina de la protección integral con el Código del Niño y Adolescente.

[4] En el año 2019 se dio el séptimo reporte del PNAIA, a cargo del presidente del Consejo de Ministros Salvador del Solar, donde se mencionaron los avances del último año en materia de infancia como la creación de más áreas de atención a esta población, sin embargo, es necesario mencionar que si bien no ha disminuido la inversión destinada a esta población ésta ha pasado de 32 878 millones a 33 689 millones de soles. Por otro lado, es necesario mencionar que en esta última presentación que incluso fue televisada se contó con la presencia de apenas 54 congresistas de la Republica de un total de 130, esto si bien no es determinante para resumir la valoración que se da al tema es indicador que nos permite entender y cuestionar si realmente la infancia y la adolescencia son una prioridad.

Lic. María Victoria Villa BuitrónLicenciada en Trabajo Social por la Universidad Nacional Federico Villarreal, Magister en Política Social con Mención en Promoción de la Infancia por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con experiencia profesional en niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo y desprotección, familias en situación de vulnerabilidad, y trabajo comunitario.
He laborado como: Especialista en Trabajo Social por el Programa Aurora del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Especialista Territorial para la implementación del componente Inclusión Lima Aprende de la Dirección Regional de Lima Metropolitana, Especialista para la Protección y Bienestar del Estudiante del Plan de acción para la atención de la Brecha Social en la Dirección Regional de Lima Metropolitana, Educadora de Calle Multidistrital del Programa Nacional Yachay y del Programa Integral Nacional para el Bienestar Familiar (INABIF), Trabajadora Social del Centro de Salud México, Coordinadora de Campo del Programa Nacional Wawa Wasi (ahora Cuna Mas).
He publicado algunos artículos en materia de infancia y población en situación de vulnerabilidad para la Revista Signos del Instituto Bartolomé de las Casas, Revista de Educación Social de España y Revista Institucional del Centro Latinoamericano de Trabajo Social-Nueva Acción Critica.

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