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La emergencia sanitaria global generada por la pandemia del COVID 19 ha puesto en evidencia graves problemas preexistentes en el mundo del siglo XXI, frente a lo que las lógicas vigentes hacían caso omiso o muy insuficiente. Aquí nos referiremos fundamentalmente al debilitamiento del rol social y regulador de los Estados, a la gran “inequidad planetaria” (Laudato SI no. 48 al 52) y a la escasa responsabilidad para encarar la creciente “emergencia climática”.

Por otra parte, hay hoy día considerable consenso respecto a que el origen de esta pandemia que a todos nos impacta, estriba en la relación inadecuada de los seres humanos con la naturaleza. Así mismo, constatamos que –paradójicamente- ella (aire, agua, tierra…) ha sido beneficiada con nuestro actual “encierro” obligatorio.

Las situaciones mencionadas nos conducen a reflexionar sobre qué debemos cambiar en nuestros comportamientos a futuro para superar no solo la “emergencia sanitaria” sino la “emergencia climática”, no menos seria, abordando al mismo tiempo la realidad del hambre y del desempleo: “emergencia social” que se avecina en todos los continentes y particularmente en nuestra Región Latinoamericana.

Las lógicas absurdas pre existentes a la Pandemia

El pensamiento neoliberal prevaleciente en las últimas décadas, caracterizado por el fundamentalismo del mercado, estigmatizó la intervención de los estados absolutizando el papel del ámbito privado. El otrora “Estado de bienestar” dejó de existir en los países europeos y los ciudadanos/as en los diferentes continentes sufrimos el deterioro en el acceso y calidad de los servicios públicos de salud, educación etc… (De Sousa Santos 2020) (Latindadd, 2020).

En el campo de la salud, las políticas preventivas, de investigación, de infraestructura, equipamiento, medicamentos y de servicios de atención primaria y de seguridad social, no constituyeron una prioridad en la acción de un Estado arrastrado por hegemónicas corrientes privatizadoras.

Asimismo la desigualdad social y la concentración de la riqueza han crecido exponencialmente adquiriendo proporciones escandalosas. Los sucesivos estudios de la organización internacional OXFAM lo han venido demostrando [1]. En ese sentido, hace algunos años, Barack Obama, en su último discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en setiembre del 2016, expresó que “un mundo en el que el 1% de la humanidad controla tanta riqueza como el 99% más pobre, nunca será estable” (citado en OXFAM, 2017).

Respecto a América Latina, si bien se habían señalado ciertos logros en la reducción de la pobreza monetaria (con significativos retrocesos hoy día en el contexto de la pandemia), es la región más desigual del Planeta, seguida de los países subsaharianos; en ella, “una persona llega a generar ingresos 16 mil veces más que otra.”. Ya en el 2013, el 10% más pobre sólo recibía el 1.3% de los ingresos mientras el 10% más rico, el 37% y en cuanto a la riqueza y el patrimonio, el 70% más pobre detentaba solo el 10% mientras el 10% más rico, el 71%. (OXFAM ,2015). Existe una alta concentración de la riqueza, la tierra y el ingreso. Al año 2014 el índice Gini de desigualdad era de 0.809(OXFAM, 2015).

Según el Programa de la OIT para la Promoción de la Formalización en América Latina y el Caribe (FORLAC) , al menos 140 millones de personas de la Región laboraba en condiciones de informalidad, lo que corresponde al 50% de trabajadores (FORLAC/OIT) [2]. En el caso del Perú, el empleo informal alcanzaba al 79% de la PEA pero solo significaba el 19% del PBI, dada la baja productividad que caracteriza a esta economía (INEI, 2014).

Esta realidad se agrava con la ya señalada carencia de políticas públicas de protección al ciudadano.

En cuanto a la emergencia debida al Calentamiento Global y el consiguiente Cambio Climático, “La más grande amenaza que haya enfrentado la humanidad en toda su historia (PNUD, 2008), los científicos del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (IPCC) nos venían advirtiendo que los próximos 10 años son decisivos. La temperatura promedio de la atmósfera ya subió más de 1ºC en un siglo y debiera evitarse que se eleve en 2ºC más, porque de suceder, las consecuencias serían catastróficas. Sin embargo, los compromisos adquiridos hasta ahora por los países en el marco del Acuerdo de París[3], son lentos e insuficientes y nos podrían conducir, de acuerdo a las tendencias existentes, a un escenario de aumento de más de 3ºC.

Millones de personas ya vienen sufriendo los efectos del Cambio Climático de manera creciente en diferentes lugares del mundo, siendo los pobres los más vulnerables. La mayor frecuencia e intensidad de fenómenos atmosféricos ( huracanes, ciclones, fenómeno de El Niño),los incendios, la alteración e irregularidad en las precipitaciones (inundaciones o sequías), el derretimiento de los glaciares y la reducción de fuentes de agua, la pérdida de la biodiversidad (desaparición creciente de especies de animales y vegetales) , el aumento del nivel del mar, impactan en la pérdida de vidas, el recrudecimiento de enfermedades ( ej. el dengue y la malaria), la pérdida de cosechas y la inseguridad alimentaria, el aumento de las migraciones (desplazados o refugiados climáticos) y el incremento de la pobreza (PNUD, 2008).

Sin embargo, aunque los jóvenes del movimiento “Viernes por el futuro”, liderados por la sueca Greta Thunberg han venido movilizándose en todos los continentes exigiendo responsabilidad frente a la “emergencia climática”, no hubo aún una respuesta de los decisores políticos para asumir compromisos acordes con la magnitud de ésta.

La pandemia del COVID 19

Más allá de algunas teorías “conspirativas” que atribuyen la epidemia a maniobras desde las grandes potencias, científicos y especialistas vienen explicando el carácter “zoonótico” de esta enfermedad debido al traslado hacia el ser humano de este virus, huésped inocuo en determinados animales, pero de implicancias letales para nuestra especie. Pero dicho traslado lo hemos originado nosotros: por la destrucción de los ecosistemas a través de actividades económicas irresponsables frente al equilibrio de éstos, la intrusión humana en el hábitat de los animales silvestres y de manera particular, del comercio de éstos y uso excesivo de su carne.

La pandemia constituye una amenaza para la humanidad entera y ha colocado al mundo en “emergencia sanitaria”. Sin embargo, cabe reflexionar sobre los notorios efectos favorables en la naturaleza por la detención de una serie de actividades cotidianas inherentes al modelo económico y a los estilos de vida vigentes, gracias a la “cuarentena” y las consiguientes medidas de aislamiento obligatorio. La atmósfera se ha librado de grandes cantidades de gases de efecto invernadero (GEI) (cuya emisión es causa directa del Calentamiento Global y el Cambio Climático) por la drástica reducción del transporte aéreo, marítimo fluvial y terrestre basado en el uso de combustibles fósiles. En el caso de las ciudades, los vehículos particulares generadores de alta contaminación dejaron de circular, lo que mejoró el aire. Ejemplos equivalentes pueden constatarse en los océanos, ríos y lagunas que lucen más limpios así como la presencia de animales en lugares que de pronto les resultan menos inhóspitos.

Hoy el tema de la salud vinculada a la superación de la Pandemia, es la preocupación principal en la agenda mundial: el tratamiento de los afectados por el Covid 19, el mejoramiento de la capacidad hospitalaria, de su equipamiento y servicios, del abastecimiento de medicinas y el avance de las investigaciones para obtener la tan esperada vacuna. La contención de la enfermedad exige el fortalecimiento de la acción estatal y a su vez la responsabilidad ciudadana en comportamientos de prevención y cuidado.

Pero ahora también es ineludible abordar el tema de la hambruna en ciernes. Como ya lo han señalado tanto el secretario General de las Naciones Unidas como el representante de la FAO, en el futuro próximo sufrirán hambre más millones de personas en el mundo. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), ya antes de la pandemia, “unos 135 millones de personas sufrían inseguridad alimentaria, de los cuales 27 millones estaban al borde la hambruna” y señalan que la crisis del coronavirus “podría hacer que esta cifra supere los 265 millones en países de ingresos medios y bajos”[4] Esto nos plantea el reto de priorizar la seguridad alimentaria y de impulsar una reactivación económica cuyos contenidos y orientación garanticen generación de empleo, equidad social y sostenibilidad ambiental. Es decir, dar pasos hacia un nuevo paradigma y no regresar a la “normalidad” anterior.

Los retos: abordar la triple emergencia cambiando de paradigma y de estilos de vida

Hacen ya 5 años, el papa Francisco –no precisamente un líder “político” mundial sino espiritual- se dirigió a la humanidad entera[5] a través de la encíclica “Laudato SI” llamándonos a cambiar de paradigma , a crear una “solidaridad universal nueva” (LSI no.14) y a tomar conciencia de la necesidad de transformar nuestros “ estilos de vida, de producción y de consumo”. (LSI no. 23).Nos convocaba a reconocer “que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (LSI no.49).

A esos retos ineludibles, se ha sumado hoy el de la” emergencia sanitaria” global, la que a su vez acentúa la “emergencia social” y los efectos y amenazas de la emergencia climática”.

Hay quienes ante ello vislumbran posibles escenarios “optimistas” o “pesimistas”. Pero más pertinentes que los dilemas especulativos son las opciones audaces y solidarias para defender de manera integral la vida en el Planeta, amenazada por causas y efectos que se interrelacionan.

Si la vida de mucha gente está en juego por el Coronavirus, ello implica mayor inversión pública nacional y universal en todos los aspectos del rubro salud así como la reconversión de empresas privadas y de cooperativas de diferente escala hacia el desarrollo de actividades en ese campo.

Si la vida está en riesgo por el hambre, tenemos el desafío de una reformulación de la agricultura vigente en función a garantizar la seguridad alimentaria global, especialmente de los países más afectados (Capítulo Peruano MCMC,2020) apoyando a la pequeña agricultura familiar, importante abastecedora de alimentos. Es necesario promover también la agricultura urbana, proteger cuencas, valles y humedales, así como áreas periurbanas en función a la producción de alimentos, impulsar la cercanía territorial entre la producción y el consumo de alimentos (Cap. Peruano MCMC,2020). Transitar a un manejo agroecológico y a una producción basada en la economía circular. Lograr subsidios públicos para los comedores populares.

Si el desempleo se ha expandido, urgen programas sociales de empleo desde los diferentes niveles del Estado así como apoyo a iniciativas empresariales privadas o cooperativas que desarrollen actividades relacionadas con el Bien Común, es decir: necesidades prioritarias de infraestructura, equipamiento, producción, gestión del riesgo etc.. en el ámbito de la salud, la agricultura y la alimentación, la vivienda y el saneamiento, la educación, el cuidado del medio ambiente (que puede incluir una serie de acciones que cumplan e incrementen los compromisos internacionales adquiridos por cada país al respecto. Por ejemplo, las Contribuciones Nacionalmente Determinadas o NDCs frente al Cambio Climático)

La humanidad no se puede dar el lujo de retomar una carrera en función al afán de lucro que fomente tipos de consumo superfluos, social y ambientalmente irresponsables, que encaminan a la destrucción de la vida en el Plantea. Urge un cambio de rumbo.

Si después de la 2ª. Guerra mundial se crearon las Naciones Unidas, en el contexto pandemia y postpandemia, es importante generar una gran corriente ciudadana sumando esfuerzos entre múltiples actores[6] para lograr que desde ese espacio , se apruebe un nuevo pacto global que nos encamine a cambiar nuestros estilos de vida, dando pasos a una transición sanitaria, social , ecológica y económica que establezca compromisos y regulaciones justas para evitar que los intereses especulativos financieros de algunos se impongan sobre los de la mayoría de la humanidad .

BIBLIOGRAFIA

CEPAL Comisión para América Latina y el Caribe Informes COVID 19 https://www.cepal.org>publicaciones, 2020

De Sousa Santos “La cruel pedagogía del Virus “, TNI- Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), Buenos Aires, 2020

El País 200 personalidades de la cultura lanzan un manifiesto por un cambio de modelo social. https//El Pais.com/cultura 2020-05-08/contra-una-vuelta-a-la-normalidad.htlm 8 de mayo 2020

Revisado el 5 de junio 2020,4pm.

Gray, John “Adiós globalización, empieza un mundo nuevo” www.elmatinal.com/actualidad/adios-globalizacion-empieza-un-mundo-nuevo-o-por-que-esta-crisis-es-un-punto-de-inflexion-en-la-historia Revisado el 5 de junio 2020; 3:15pm

INEI Instituto Nacional de Estadística e Información, “Producción y Empleo Formal en el Perú”., Perú,2014.

IPCC V Informe del Evaluación del Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, 2014

3 Informes del ciclo del VI Informe:

- Informe metodológico sobre los inventarios de Gases de efecto Invernadero”, Mayo 2019

- Informe sobre el Cambio Climático y la Tierra, Agosto 2019

- Informe sobre el óceano y la criósfera en un clima cambiante, Setiembre 2019

MCMC Movimiento Católico por el Clima, Capítulo Peruano “Dejemos atrás los absurdos de la Economía vigente, sumando esfuerzos hacia una transición justa, fraterna, solidaria y sostenible”,

Documento de trabajo, mayo 2020

LATINDADD. Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social “ Cambiar las reglas para preservar la vida: apuesta frente a la pandemia del Covid19”- Mayo 2020, www.latindadd.org

OIT. “Políticas de Formalización para América Latina y el Caribe. Avances y desafíos” (FORLAC) Oficina Regional para América Latina y el Caribe de la Organización Internacional del Trabajo, 2018

OXFAM - “Privilegios que niegan derechos”- Desigualdad extrema y secuestro de la democracia en América Latina y el Caribe, Editora Buho Revision Junio 2016

- “Una economía para el 99%” Enero 2017

- “Premiar el trabajo, no la riqueza” , 2018

-¿Bienestar público o beneficio privado?”, 2019

-“Tiempo para el Cuidado”, 2020

Papa Francisco Encíclica “Laudato SI” sobre el Cuidado de nuestra Casa Común, Ediciones Paulinas y Conferencia Episcopal Peruana, Lima, Junio 2015

El Pensamiento Ecológico “Propuestas para un retorno a la Tierra”, documento de Trabajo, Francia Mayo ,2020.

PNUD Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008 “La lucha contra el Cambio Climático”- Solidaridad frente a un mundo dividido, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Nueva York 2007.

Ramonet,Ignacio “Ante lo desconocido…la pandemia y el sistema-mundo” www.lemondediplomatique.com//htlm 15 de mayo 2020 , revisado el 5 de junio 2020 3.30pm.

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[1] Ver referencias en la Bibliografía al final de este artículo

[2]

[3] Nuevo Acuerdo Climático aprobado en la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático ( COP 21) llevada a cabo en París en diciembre del 2015.

[4] Europa Press, Madrid 18 de mayo del 2020 –es.cdn.ampproject.org revisado el 5 de junio 2020 11:12am

[5] “quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta”- Laudato SI no.3

[6] A manera de ejemplo, cabe mencionar la Declaración de 200 personalidades de la cultura de fama mundial contra la vuelta a la “normalidad” anterior y por un cambio de modelo social, (ver Bibliografía al final de este artículo).

Rocío Valdeavellano Roca Rey
Licenciada en Psicología con estudios de Maestría en Sociología, es consultora social y a la vez activista por la justicia social y ambiental. A partir de su trabajo con organizaciones barriales, fue cofundadora del Instituto de Desarrollo Urbano CENCA del cual ha sido presidenta y directora. Ex coordinadora nacional de la Red Jubileo Perú e integrante de la Red Latinoamericana Latindadd. Ex coordinadora nacional del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (Mocicc), de cuya asociación civil es actualmente presidenta. Coordinadora del Capítulo Peruano del Movimiento Católico por el Clima, (inspirado en la encíclica Laudato SI sobre el cuidado de nuestra Casa Común) e integrante de su Comité Directivo Internacional.  Es autora y coautora de publicaciones sobre temas sociales y también de índole literaria, siendo la más reciente su libro de “actipoesía” Caminando Estamos.

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