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Perú

Nuestro país, está enfrentando una emergencia sanitaria, ante la pandemia ocasionado por el coronavirus COVID-19; que pone en riesgo la salud y la vida de las personas. Esta situación, pone a prueba la capacidad de respuesta social y política del Estado y la sociedad civil. El Ministerio de Salud, como ente rector, ha formulado el Plan de Respuesta, cuya finalidad, es la de reducir el impacto sanitario, social y económico en el país, con el objetivo de fortalecer los sistemas de vigilancia, contención y respuesta frente a riesgo del COVID- 19.

Medidas para detener la propagación del coronavirus y la realidad sanitaria

Según fuente oficial del Ministerio de Salud, desde del 5 marzo que se confirmó el primer caso, al 23 de marzo, se han diagnosticado 416 resultados positivos y 6597 negativos. Lima acumula a la fecha 322 infectados. Las siguientes regiones también presentan pacientes con Covid-19: Piura (19), Loreto (16), Junín (10), Arequipa (09), Callao (08), Lambayeque (08), Cusco (06), La Libertad (05), Ancash (04), Tumbes (03), Huánuco (02), Ica (02), Madre de Dios (01), San Martín (01). El Covid-19 ha provocado en el Perú 07 personas fallecidas.

El gobierno, se ha visto obligado a tomar medidas políticas, sociales, para detener la trasmisión del virus, entre ellas tenemos el aislamiento social y el toque de queda desde las 8.00 p.m. a 5.00 a.m. Así mismo se ha otorgado un bono solidario para las familias categorizados como pobres.

En este contexto de emergencia, es necesario analizar aquellos determinantes que hace susceptible a nuestra población. En primer lugar, referida a la realidad sanitaria en nuestro país, reflejada en una sobredemanda de las atenciones hospitalarias, insuficientes recursos humanos, centralización de los centros de diagnóstico, deficiencias en la oferta de cuidados intensivos; así como una limitada inversión en las intervenciones preventivas, educativas, a las familias y comunidad.

En estos momentos de propagación de la pandemia, el peso de la atención ha recaído en la atención hospitalaria, para la inmediata atención, diagnóstico, tratamiento, recuperación y rehabilitación de las personas afectadas por el virus, pero en paralelo se refuerzan las actividades educativas, preventivas por medios de comunicación y redes sociales., son dos ejes importantes para frenar la propagación.

Prepararnos para cada fase de la emergencia sanitaria

Por ello, queremos reflexionar, acerca de los sucesos de emergencias sanitaria, en sus diferentes momentos, en el antes, que nos advierte las amenazas frente a la propagación mundial. En él durante, en la cual estamos en la aparición de la infección del virus, y el después del balance del impacto y de las tareas de reactivación que ya debemos tenerla presente.

Es importante partir del conocimiento de nuestra realidad sanitaria y social que, desde un marco general, hablamos de reformas, políticas de salud, proyectos para mejorar el sistema de salud; por otro lado, el componente social, referidos a los niveles de pobreza, exclusión social; circunstancias, que pone en evidencia las brechas de las inequidades sociales en nuestro país.

Rol del Trabajador Social en las diversas áreas y niveles de intervención

Desde esta apreciación sanitaria y social; nos preguntamos, ¿cuál es el rol que nos toca, como trabajadores sociales?; ¿Cuáles son las necesidades de intervención social para la atención de la salud humanizada en las diversas áreas de actuación del trabajo social?

Creo, sin lugar a dudas, que la intervención del Trabajador Social contribuye con el bienestar integral de las personas; para ello viene participando en una diversidad de programas de salud y actividades sociales, educativas, contempladas en las normas, directivas, protocolos de atención; y es parte del equipo multidisciplinario de salud.

Las funciones y actividades se van perfilando de acuerdo a las áreas, niveles de intervención; que van desde la planificación, organización, coordinación, control y evaluación de las intervenciones en salud; hacia la atención social individualizada, y el trabajo extramural con las familias y comunidad. En este marco técnico, operativo, se desarrollan acciones sociales, educativas, para la generación de cambios sociales, sobre la base de los estudios y el diagnóstico social de las familias, para identificar los problemas y necesidades, categorizándolos, de acuerdo al nivel y grado de pobreza; para implementar un plan de intervenciones sociales efectivas, que permite llegar a quienes realmente lo necesitan.

En estos momentos, estamos en el proceso de implementación de una de las medidas, de carácter social, asistencialista, para aliviar los efectos que sufre la población, ante el aislamiento social obligatorio. Los beneficiarios son los grupos más vulnerables, con niveles de dependencia social, discapacidad, abandono familias, bajos ingresos económicos. El Ministerio de Inclusión y Desarrollo Social, es responsable de la ejecución a través de un Bono, como subsidio monetario de 380 soles para la población de pobreza y pobreza extrema, de acuerdo al padrón de Sistema de Focalización de Hogares.

En este contexto debemos asumir un rol social, humanitario, con las personas, grupos vulnerables, para brindar el soporte social; canalizar toda ayuda hacia la población que realmente lo necesite. Como Trabajadora Sociales nos privilegia socialmente la oportunidad de tener mayor contacto con las personas, familias y conocer sus necesidades y las circunstancias sociales y económicas en las que viven. Así mismo, estamos preparadas para la innovación de estrategias locales, con la participación de los actores sociales, que facilitan el trabajo comunal, social, y para la implementación o fortalecimiento de mecanismos institucionales de coordinación, articulación de esfuerzos entre los Ministerios, para hacer efectiva esta medida social, política.

Como parte de la intervención social en el campo de la salud, tenemos el compromiso de continuar con el fortalecimiento de las actividades educativas con las familia y comunidad, principalmente con las medidas preventivas, de promoción de comportamientos saludables.

Desde el quehacer profesional, valoramos el aporte y contribución que realzan los y las Trabajadores/as Sociales, ante situaciones de emergencias sanitarias, desastres. Pero a su vez, exigimos que los profesionales de Trabajo Social tengan una mayor presencia e involucramiento, en los espacios y niveles de la formulación de las políticas, y programas sociales, de salud, y educación. Así mismo debemos recalcar el aporte significativo de los trabajadores sociales en el análisis y diagnóstico social de las personas, familias, para una adecuada intervención técnica y una efectiva categorización social, en momentos de crisis y emergencias.

Por ello, debemos ser parte del equipo técnico, del sistema de focalización de hogares, para la categorización de la pobreza. No solo basta una categorización a través de una información estadística, uso de aplicativos que recogen datos del momento y que nos son actualizados; puesto que la pobreza es un fenómeno social dinámico que va cambiando de acuerdo al comportamiento del contexto y de las oportunidades de desarrollo del país; al no ser efectiva esta categorización se corre el riesgo de excluir a quienes realmente lo necesitan.

Lic. Doris Cáceres Ramírez
Trabajadora Social. Integrante del Equipo Técnico de la Dirección de Promoción de la Salud Ministerio de Salud. Especialista en Salud Pública, Promoción de la Salud. Con estudios de post grado en la PUCP, Maestría de Gerencia Social y Maestría de Género.

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