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Recorrido histórico del Trabajo Social Clínico

Haciendo una revisión sobre el Trabajo Social Clínico encontré lo siguiente: Magali Ruiz Gonzales, Ex Directora; del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico, hace todo un recorrido histórico del Trabajo Social Clínico. Dice ella que el concepto de Trabajo Social Clínico cobró auge a partir de la década de los 80.

Menciona en sus escritos que “El Trabajo Social Clínico estaba rodeado de una especie de aureola, adjudicando una serie de atributos que otros trabajadores sociales no poseían”.

En los años 1975 y 1985, el número de Trabajadores Sociales Clínicos en USA creció en un 140%, de 25,000 a 60,000 y se proyectaba para el presente siglo, que el empleo de Trabajo Social Clínico aumentaría con mayor rapidez que el promedio.

Estudiosos de la profesión reconocen que hay muchas preguntas sin contestar, discrepancias y desacuerdos desde su misión de cambio social y la dimensión de cambio individual y familiar.

Algunos autores señalan que el Trabajo Social Clínico tiene los mismos componentes del Trabajo Social de Caso de la década de los 50. Habiendo declinado el Trabajo Social de Caso en la década de los 60 (Strean 1978), “…con el advenimiento de la preocupación por los derechos civiles, la pobreza, el racismo y la injusticia civil, comenzando a apuntar hacia la hegemonía de los activistas y planificadores sociales en el campo del Trabajo Social…”. Dice el, que surgieron entonces 2 grupos encontrados: Aquellos que representaban el servicio directo y los que representaban la atención a nivel macro. El primer grupo, orientado al Trabajo Social Clínico postulaba que la primera obligación del Trabajo Social era atender a aquellos individuos, familias y grupos victimas de problemas sociales. Comenzando entonces a fortalecerse el grupo de ayuda directa….”. Continua, Herbert Strean (1978) comentando que el Trabajo Social Clínico es sinónimo de "psicoterapia y algo más". El profesional no se limita a trabajar en el ámbito intrapsíquico del individuo, sino centra su atención en las transacciones e interacciones del cliente con su contexto social, movilizando las fuerzas que impiden el funcionamiento personal e interpersonal.

Otro hallazgo interesante que los investigadores encontraron, fue en la Enciclopedia del Trabajo Social editada por la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales (1984) en la sección de definiciones:

El Trabajo Social Clínico es definido como “La aplicación profesional de teorías y métodos de trabajo social para el tratamiento y prevención de disfunciones psicosociales, impedimentos e incapacidades, incluyendo desordenes emocionales y mentales, basado en el conocimiento de una o más teorías de desarrollo humano dentro de un contexto psicosocial”.

Por otro lado, el Diccionario de Trabajo Social (Baker 1995) define el Trabajo Social Clínico como:

“…Una forma especializada de la práctica directa con individuos, grupos y familias.”. Añade el diccionario que algunos Trabajadores Sociales usan el término “Clínico” como sinónimo de Trabajo Social de Caso o Trabajo Social Psiquiátrico, mientras que otros consideran que estos términos son indiferentes entre sí.

En el mismo diccionario, se define al clínico(a) como: “Un profesional que trabaja directamente con los clientes, cuya interacción ocurre primordialmente en una oficina, hospital, clínica u otro ambiente preparado. El profesional estudia el problema, diagnostica la situación del cliente, ofrece el tratamiento directo y ayuda al cliente a lograr sus metas”.

En este recorrido de investigar las definiciones que realizaron algunas Instituciones, como Escuelas de Trabajo Social, Asociaciones, reuniones a nivel Latinoamericano o Congresos a nivel Mundial, encontré esta que se aproxima a la definición del “Trabajo Social Clínico” definición que hace la Escuela de Servicio Social de la Universidad de San Carlos de Guatemala (1973). “Servicio Social es una profesión, basada en el reconocimiento a la dignidad del Ser Humano y su capacidad natural de superación. Se basa en conocimientos científicos y técnicos encaminados al logro de un buen sistema de relaciones que permita a las Comunidades, Grupos e Individuos a satisfacer sus necesidades y lograr un funcionamiento social más adecuado. Su finalidad es capacitar a las Comunidades, Grupos e Individuos para que conscientes de sus necesidades luchen por satisfacerlas, aprovechando al máximo los recursos a su alcance con el fin de lograr mejores niveles de vida y de contribuir eficazmente al desarrollo nacional”.

Rescatando las definiciones del Trabajo Social clínico, podríamos ir definiendo, como una forma de intervención especializada en el campo del bienestar humano, del individuo, la familia, la escuela, la comunidad, Instituciones formales e informales, empoderando al hombre como promotor de su propio cambio y bienestar.

El Trabajador Social Clínico, debe nutrirse de teorías, técnicas y herramientas que le permitan ejercer la función de manera adecuada y responsable con los clientes que atraviesan dificultades.

Para realizar estas intervenciones es necesario contar con un espacio físico adecuado, que permita generar una relación de confianza entre el profesional y el cliente; donde el principio básico es la neutralidad, la privacidad es tácita. La primera sesión es la piedra angular donde se definen los roles entre el profesional y el (los) cliente (s), los objetivos que desean alcanzar y el análisis de los riesgos que implican lograr dichos objetivos.

El Trabajo Social Clínico y la práctica privada van de la mano ya que esta especialidad le ha facilitado un espacio adicional de acción, el “ámbito privado”. Las reformas de bienestar social y de salud han facilitado este nuevo escenario de intervención.

Una de las teorías que mas se adecua para este trabajo es el Enfoque Sistémico, en tal sentido daremos algunos alcances.

Trabajo Social Clínico desde el Modelo Sistémico

La Teoría General de Sistemas, de Ludwig Von Bertalanffy (1940), tiene una matriz de tipo biológico y ha proporcionado estímulos y propuestas sumamente interesantes por su aplicabilidad en el campo de las ciencias sociales.

Se conoce también como “teoría de sistemas” a un conjunto de aportaciones interdisciplinarias que tienen el objetivo de estudiar las características que definen a los sistemas, es decir, entidades formadas por componentes interrelacionados e interdependientes.

Este modelo ha tenido una gran influencia en la perspectiva científica y sigue siendo una referencia fundamental en el análisis de sistemas, como pueden ser las familias y otros grupos humanos, especialmente en el marco del análisis de las interacciones.

Los sistemas se pueden dividir en función de su nivel de complejidad. “Un sistema es un conjunto de partes coordinadas y en interacción constante para alcanzar sus objetivos”

Dentro de esta teoría se ha desarrollado una corriente de tipo matemático, llamada “cibernética“, definida por Norbert Wiener (1948), quien estudió la cibernética de primer orden que se entiende como la ciencia de la pauta y de la organización, que se preocupa por los procesos de control y de comunicación. No es posible considerar una parte del fenómeno separada de las otras por su interdependencia, dando lugar al estudio de los mecanismos de regulación como es la retroalimentación. Los fenómenos son estudiados como sistemas, pero, ¿qué pasa con el observador? ¿Qué rol juega?, es decir, ¿es parte de un sistema mayor al que está observando? ¿Puede incluirse en el sistema dependiendo de la unidad de análisis que se esté ocupando? Estas son preguntas que nos movilizan hacia una cibernética de segundo orden que estudia no solo el sistema o concepto cibernético, sino también al cibernetista, es decir, al observador, como parte del sistema mismo. Watzlawick y otros (1971) han utilizado en la Teoría de la comunicación humana la definición clásica de sistema dada por Hall y Fagen, en la que afirma que un sistema es “…. Un conjunto de objetos y relaciones entre los objetos y entre sus atributos” aclarando que toda conducta en una situación de interacción es comunicación, de ahí se desprende que es “imposible no comunicar”.

Cuando hablamos de intervención del trabajador social clínico desde el enfoque sistémico nos estamos refiriendo a su rol de promotor y facilitador del cambio en los sistemas humanos que vienen atravesando dificultades en el logro de sus satisfacciones. Si partimos de ver que la óptica sistémica es una forma de ver al mundo con sus relaciones, iniciaríamos hablando del individuo y su contexto “La familia” como una unidad, una integridad, por lo que no podemos reducirla a la suma de las características de sus miembros, ni una suma de individualidades, sino como un conjunto de interacciones.

“Familia” es un sistema vivo, un conjunto integrado, articulado entre sí por medio de las relaciones, formando un todo.

Esta concepción de la familia como sistema, aporta mucho en relación con la causalidad de los problemas familiares, los cuales, tradicionalmente, se han visto de manera lineal (causa-efecto) lo cual es una visión errónea, puesto que en una familia no hay un “culpable”, sino que los problemas se deben precisamente a deficiencias en la interacción familiar, a la disfuncionalidad de la familia como sistema. El funcionamiento familiar debe verse no de manera lineal, sino “circular”, es decir lo que es causa puede pasar a ser efecto o consecuencia o viceversa.

Cabe señalar que es importante que el Trabajador Social Clínico con un enfoque sistémico se capacite en el trabajo social familiar, relaciones familiares, su entorno, escuela, vecindario, trabajo etc. etc.

Para el Trabajador Social, no es nuevo hablar de las relaciones, ya decía M. Richmond (2005), “El hombre es la suma de sus propias relaciones”. El grupo básico para el hombre es la familia. Como grupo, la familia es un todo, tiene una historia no existen individuos aislados.

Estos y otros temas son herramientas que todo Trabajador Social Clínico debe tener presente para sus intervenciones con los clientes que requieren de ayuda.

Bibliografia

Norberto Alayon, Buenos Aires, enero de 1987. “Definiendo al Trabajo Social”

Concepción Nieto Morales, Madrid 2019. “El trabajo social desde lo académico a la intervención social”

Magali Ruiz Gonzales, Puerto Rico, “El trabajo social clínico: ¿especialización o modelo hegemónico para la práctica”

Barker, Robert L. (1995). "The Social Work Dictionary". Silver Spring, Maryland: National Association ofSocial Workers, p. 62.

Annamaría Campanini, Francesco Luppi, (1991) Servicio Social y modelo sistémico (Una nueva perspectiva para la práctica cotidiana).

Bertalanffy, L. (von).- “Teoría general de sistemas”. Dunod. Paris. 1973.

Coletti, M., Linares, J.- “La intervención sistémica en los servicios sociales ante la familia multiproblemática”. Ediciones Paidós Ibérica S.A. Barcelona. 1997.


Lic. Ida Alfaro Molina de Castellares
Lic. en Trabajo Social y Psicoterapeuta Familiar y de Pareja, con más 25 años de ejercer la especialidad en el Hospital de Salud Mental y Psiquiatría Hermilio Valdizán, Departamento de Salud Mental en Familia; Autora y Coautora de publicaciones en temas de familia, Docente de Cursos de la especialidad en Universidades y entidades públicas y privadas, miembro integrante del Consejo Directivo del CELATS (Centro Latinoamericano de Trabajo Social). Conciliadora Extrajudicial especializada en Familia.

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