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Mi nombre es Evelyn Yauri Aliaga, soy Trabajadora Social y Suboficial técnico de 3ra de la Policía Nacional del Perú. He trabajado 15 años en la PNP

Desde que tengo uso de razón, recuerdo querer ayudar, la necesidad de sentirme útil, en el colegio he participado en la banda, estado mayor, escolta, por eso, al terminar la secundaria ya sabía lo que quería, ser policía. Pero para mí particularmente no fue fácil, (para poner en contexto: Los exámenes de admisión a la policía en ese entonces constaban de 5 etapas: examen médico, examen físico, evaluación psicotécnica, examen de conocimientos y la entrevista personal y cuadro final, cada uno de ellos son eliminatorios). Recuerdo haber postulado como 4 veces aproximadamente y en todas mis postulaciones siempre pasaba todos los exámenes y me quedaba fuera del cuadro final, la duración de todo el proceso tiene un promedio de duración de 2 meses, y al no ingresar, una enorme tristeza, no solo mía, sino de la familia. Tantas veces fue la decepción familiar y personal que recuerdo a mi padre decirme, ya deja la policía y estudia en la universidad.

Recién ahí, surgió la idea de ir a la universidad, ahora con nuevas interrogantes ¿A qué universidad? ¿Qué voy a estudiar?, recuerdo muy bien que el libro “Las 7 leyes espirituales del éxito” de Deepak Chopa me ayudó, en especial la ley del mínimo esfuerzo. ¿Qué haría el resto de mi vida, que no implicara esfuerzo, pero me daría tranquilidad y gratificación hacerlo? Ayudar, servir a la comunidad; es así que decido estudiar Trabajo Social, y ¿en dónde?, en la mejor, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Después de un año de preparación académica, ingreso en el 2002 a la escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, desde que asistí a mis primera clases, no me equivoqué, estaba en el lugar correcto; así culminó el primer ciclo.

En vacaciones de medio año, viajamos con mi familia a la ciudad de Huancayo y ¡oh sorpresa!, en la Escuela Técnica de la Policía de Pilcomayo en Huancayo había un proceso de admisión, mis familiares me motivaban a postular, un último intento; de verdad, ya no quería, San Marcos ya había influenciado en mí, pero por una extraña razón postulé a la Policía.

La coyuntura de ese año, 2002 fue diferente, el Ministro de Interior de ese entonces Gino Costa hizo modificaciones sustanciales en la administración de la PNP. Y entre otras, ese año el proceso de admisión de todas las escuelas de formación a nivel nacional fue modificado, la tan temida entrevista final que era eliminatoria, pasó a ser referencial y el examen de conocimientos decisivo, más aun por primera vez en la historia de la PNP, la Pontificia Universidad Católica del Perú se encargó de la elaboración, impresión, asesoría en la supervisión de la aplicación del examen de conocimientos e inclusive los resultados fueron publicados ese mismo día virtualmente en las páginas de la universidad y de la PNP, proceso de admisión transparente, cambio sustancial de ese año, que permitieron que ingresara a la gloriosa Policía Nacional del Perú; tengo el orgullo de decir que toda mi promoción ingresamos por mérito y eso nos hacía y nos hace diferentes.

Recuerdo en casa de mi tía Nora – quien me hospedaba -, casi a media noche viene gritando a mi cuarto diciendo ¡ingresaste¡, ¡ingresaste¡, nos abrazamos me felicitaron, pero extrañamente no me emocioné, surgió una angustia e inmediatamente pensé, ¿ahora qué hago? ¿La universidad o la policía? Tomar esa decisión trascendental en mi vida me demoró una semana y con la pregunta ¿Quién puede esperarme, la universidad o la PNP? Puede esperarme la universidad, entonces decidí continuar con la PNP.

De estudiante de San Marcos, pase a ser alumna del Escuela Técnico-Profesional de la PNP de Pilcomayo; de vivir en casa de mis padres en Lima, pase a vivir en casa de un familiar. Sólo algunos fines de semana de salida de la escuela, de lunes a viernes vivimos en la escuela - en el distrito Sicaya - Huancayo a 2500 msnm; el periodo de formación e internado fue muy difícil para mí, no por el esfuerzo físico, ni el cambio de vida o rutina, sino por las formas, costumbres, algunas normas que son impuestas – que en el tiempo logras entender por qué y lo necesario que son - , ya con la influencia sanmarquina, analizaba y criticaba casi todo, como ¿por qué los varones tenían que tener prendas de dormir celeste y las mujeres rosado?, ¿por qué si uno cometía una falta, todos pagábamos (castigados)?. Es difícil explicar en pocas palabras que vivencias y sentimientos se forjan al pasar por una escuela de formación, hasta el punto que nos cambia o modifica patrones de conducta, juicios y deseos; no es lo mismo pasar horas con tus compañeros, que reír, llorar, dormir y vivir juntos por más de un año, es ahí donde surge la hermandad, o empiezas a tener nuevos hermanos y hermanas que lo denominamos promoción, con el poder de autoridad te concientizas que estás ahí para proteger hasta con la vida otras vidas.

Un primero de enero me gradué por fin. Se acabó la rutina. Ahora soy Policía. Trabajé en la división de tránsito, luego en la división de familia en la Oroya y Huancayo, pero en todo momento pensaba en volver a Lima para acabar la carrera, mientras tanto para no perder la vacante en la universidad me matriculaba y no podía asistir, en mi reporte académico figuran en varios ciclos la calificación “cero” o no se presentó (NSP) así pasaron más de tres años que logré venir a trabajar a Lima.

En Lima con mucho temor, de trabajar en provincia a trabajar en la capital, son cosas muy diferentes. Aquí empezó otro reto, si me darían permiso para estudiar. En un primer momento cuando solicitaba el permiso, lo negaban aduciendo que estoy en la policía para trabajar, no para estudiar; en esas épocas solo podía estudiar de uno a dos cursos por ciclo, hasta que gracias al coronel PNP Roberto Lujan que me brindó su confianza y permitió que estudiara, tuve la oportunidad de trabajar con él por tres años, años que logré avanzar todos los cursos que permitía el ciclo, me despertaba a las 5.30, ingresaba al trabajo a las 7.45 hasta las 14. 00 horas, ingresaba a la universidad a las 16. 00 horas hasta las 21.00 horas, y llegaba a casa a las 23. 00 horas, los sábados y domingos hacia las practicas pre profesionales. Cuando hago esa retrospectiva, me sorprendo de mi misma, de lo capaz que puede ser una persona al hacer lo que más quiere. No hay imposibles.

La esencia de la Policía es el servicio a la comunidad y la esencia del Trabajo Social es el cambio de la sociedad, se podría decir que tienen objetivos similares, pero los medios para lograrlo son diferentes.

La Policía Nacional del Perú, tiene diversas direcciones y unidades policiales: la dirección de investigación criminal, la dirección contra el terrorismo, medio ambiente, trata de personas, lavado de activos, tránsito y la dirección de seguridad ciudadana entre otros. Siendo esta última la dirección encargada de promover la participación activa y organizada de la comunidad, así como la prevención e investigación de la violencia familiar. Mientras trabajaba y estudiaba iba buscando donde podría desarrollar y aportar más, de acuerdo a lo aprendido en la universidad. Así, gracias a los estudios de Trabajo Social, se me facilitó ir a trabajar a la Dirección de Seguridad Ciudadana.

Primera recomendación, si recién inicias el trabajo en un lugar diferente, empieza leyendo la documentación pasiva, así conoces más de esa unidad de una fuente directa, sin interpretaciones; fue ahí donde revisando los planes de capacitación o instrucción, detecté que muchos de ellos no estaban bien elaborados, no tenían bien definidos los objetivos, se intervenía en la comunidad y no se realizaban diagnósticos o los diagnósticos eran inadecuados, solo median con indicadores de resultado, capacitaban a la comunidad y a policías con planes no estructurados. Entonces empezamos poco a poco, hacer diagnósticos, a elaborar planes de trabajo, instrumentos de medición y a aplicarlos, diseñar, planificar y dirigir capacitaciones a comisarios de todo Lima y personal policial, se generó alianzas con la sociedad civil, hasta se incorporó practicantes de la carrera y otros profesionales de las ciencias sociales para potenciar las actividades. Y sin darme cuenta, en mi quehacer policial, estaba aplicando lo aprendido, estaba haciendo trabajo social, ese plus me permitió tener el reconocimiento de la institución policial mediante resoluciones de felicitación, placas recordatorias, y lo más gratificante el reconocimiento del personal policial y de la comunidad con quien trabajas, me permitió ir a trabajar a unidades policiales que tenían relación o injerencia en la participación comunitaria; todo lo cual permitió afianzar mis conocimientos y la experiencia e inclusive capacitarme en el extranjero.

En estos últimos años la Policía Nacional del Perú está atravesando un proceso de cambio en diferentes ámbitos, de una policía reactiva a una policía preventiva e inclusive desde el año 2013 con el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana empieza a tener protagonismo actores de los diferentes sectores del Estado como los gobiernos locales que, de acuerdo a su campo funcional intervienen en prevención, seguridad, empieza a tener más fuerza la idea de la prevención que la represión, que más efectivo y menos costoso es atacar a las causas de la inseguridad que a las consecuencias, la idea de una policía que se acerca a la comunidad, donde vuelve a tomar protagonismo la figura de un policía cercano a la comunidad, puedo aseverar que la policía tiene policías comunitarios que muchos de ellos están trabajando en las Oficinas de Participación Ciudadanas de todas las comisarias a nivel nacional, que con aciertos y desaciertos realizan el acercamiento a la comunidad, y yo me identifico con el perfil policial de un policía comunitario.

Considero pertinente que conozcan esto y a su vez que seamos conscientes que el primer problema que afecta a la mayoría de peruanos es la inseguridad ciudadana, y abordar dicha problemática no solo atañe a la policía, sino que desde los diferentes sectores contribuyan a reducir los factores que hacen que haya mayor inseguridad, por ejemplo en educación, reducir la deserción escolar, en salud, reducir el embarazo adolescente, en los gobiernos locales fortalecer sus programas, acciones que en conjunto lograría prevenir el delito. Mientras tanto mí quehacer policial es diseñar nuestras estrategias de cómo el policía pueda tener un adecuado acercamiento a la comunidad, entregar instrumentos, analizar y crear protocolos de intervención de la nueva actuación policial enfocados a la policía comunitaria, participar en reuniones de trabajo intersectoriales, proponer modificatorias en manuales, planes, programas y proyectos de la PNP.

Ahora una pregunta a las y los trabajadores sociales: ¿les son familiares estos quehaceres? Claro que sí ¡son quehaceres del trabajo social!! ¿Quiénes fueron los primeros en realizar diagnósticos?, las y los trabajadores sociales, ¿quiénes son especialistas en diseñar planes, programas y proyectos?, ¿quiénes son los que deseamos transformar y contribuir a una sociedad más justa?, somos los trabajadores sociales.

Con este testimonio, deseo abrir un gran campo de acción donde podemos aportar enormemente a reducir la inseguridad ciudadana, acciones que he venido realizando en estos quince años de servicio en mi gloriosa Policía Nacional del Perú.

Y si me preguntan, si estoy ejerciendo el trabajo social, les respondo enfáticamente: EN TODO MOMENTO.

Foto 1: Evelyn Yauri Aliaga. Soy Trabajadora Social y Suboficial técnico de 3ra de la Policía Nacional del Perú.

Fotos 2 y 3: Entrega de víveres a los damnificados por el fenómeno del niño enero 2017 en Chaclacayo – Chosica. Participaron la PNP e integrantes de las Juntas vecinales.

Foto 4: En ropa de civil al término de la ceremonia de relanzamiento del Programa Red de Cooperantes de la PNP. Participaron los integrantes de la Red de Cooperantes "Patrulla Juvenil" de la Comisaría Sol de Oro. (jóvenes que antes participaban de las barras bravas) Proyecto a cargo de Evelyn Yauri Aliaga en mayo 2014