COMENTARIO Y REFLEXIÓN
CONVERSATORIO CELATS
EL SISTEMA DE SALUD EN LA COYUNTURA ACTUAL
ALTERNATIVAS PARA EL TRABAJO SOCIAL
T.S. Elsi Bravo Castillo- Comentarista Principal:
Planteamiento de tres cuestiones:
1º Qué cambios se han producido en las políticas de salud? haciendo énfasis que toda política de salud debe centrarse sobretodo en el aspecto cultural, y no solo en la capacidad económica del usuario. Es de particular relevancia para nosotros los Trabajadores Sociales tomar en cuenta el enfoque pluricultural , así una práctica de salud no será lo mismo en la costa, sierra y selva de nuestro País; el otro factor es el acceso a la información y finalmente el medio ambiente, el barrio, el entorno social.
2º En las Políticas de Salud prevalece el enfoque educativo-preventivo?
3º Las Políticas Internacionales en divorcio con las políticas nacionales o solapadamente las fomentan?, por Ej. Las transnacionales que hacen de la salud un gran negocio, una industria. A esto le llamó enfoque cínico que esconde actitudes perversas de exclusión social.
4º Este enfoque cínico del sistema exige que “los pobres paguen todo”, entonces el Trabajador Social debe atender “pobreza extrema ?, entonces se debe acomodar al sistema?
Releva que lo valioso es que actualmente los Trabajadores Sociales se disputan liderazgos para ubicarse en niveles de gerencia y gestión, y esto es incidencia política constituyendo un gran avance profesional.
Insistió en el esfuerzo que debemos hacer los Trabajadores Sociales por salvaguardar lo gremial bajo la forma que se requiera, pero es imperativo cuidar este derecho.
El CELATS debe contribuir a nutrir el compromiso profesional y a la actualización permanente de los profesionales. Qué modelos tienen las futuras generaciones de profesionales en Trabajo Social?
Se hizo hincapié en “aprovechar las oportunidades que presenta el sistema, organizar bien la intervención y difundirla”.
Finalmente, los Trabajadores Sociales trabajan en el sistema y la atención regular a personas en situación de pobreza y otras francamente excluidas del derecho humano a la salud, sumerge a los profesionales de la salud, los aturde, los adormece. Razón por la cual este tipo de espacios como el Conversatorio son absolutamente saludables para el fortalecimiento profesional.
Reflexiones, a propósito de la ponencia de Lupe
Salud para todos al año 2015. Dudas razonables.
En la década de 70 los análisis respecto a la situación de la salud pública, caracterizada por altos índices de desnutrición infantil, mortalidad infantil y materna, alta incidencia de enfermedades previsibles y curables que eran causa de muertes, los altos índices de enfermedades infectocontagiosas como la TBC , pretendieron ser enfrentados por una Política de Estado que priorizaba la prevención y la participación comunitaria de la población en el cuidado, prevención y atención primaria de su salud. Era la época de las Políticas de Atención Primaria de la Salud y los acuerdos de Alma Ata(1). En el marco normativo nacional e internacional los Estados se comprometieron a bajar esos índices escandalosos y expresión de inequidades, y firmaron acuerdos de alcanzar Salud para Todos en el año 2000. Sabemos que esto no se logró, y que lo único que se hizo fue ampliar el horizonte para cumplir esas metas. Los acuerdos de los Objetivos del Milenio(2) , vuelven a posponer la salud para todos hasta el 2015. Se podrán cumplir estos objetivos? ¿O será igual que antes, que al llegar a la fecha límite al 2015 sin reales cambios, se tirará las metas al año 2,030?
La Salud conforme lo señala la propia OMS es una resultante de un conjunto de factores sociales, económicos, y culturales, que condicionan y determinan que las personas enfermen y mueran. Más de tres décadas y la pobreza es más del 50% de la población, y ésta es, como antes, el caldo de cultivo de la enfermedad y de las muertes previsibles. Si hubo esperanzas de cambios a nivel mundial en esas épocas, expresadas en algunas voluntades políticas de transformar el Estado en un Estado con equidad y una sociedad justa, éstas estuvieron cercadas por los hechos irreversibles de una política económica mundial que bajo aparentes conceptos de modernidad, elevaron a la categoría de religión, las leyes del mercado produciendo más brechas económicas y sociales, y Ministerios de Salud que sólo administraron “un servicio de salud de segunda categoría para pobres”. La pobreza en que viven millones de hogares y nuevos factores de riesgo asociados a los problemas medioambientales, a las migraciones forzadas, a las situaciones de violencia social y política, y los escasos presupuestos de salud, así como las condiciones precarias en que se desenvuelven los servicios de salud pública (infrarestructura inadecuada, equipamiento insuficiente y obsoleto, profesionales de la salud mal pagados, etc) sigue siendo la realidad cotidiana, el perfil de “la salud pública”.
Así como se van desarrollando el sistema económico que ha globalizado la economía de mercado, se han ampliado las brechas económicas y sociales, se ha entronizado la corrupción en las altas esferas del poder, se ha instalado una cultura de la violencia en el Estado y en la sociedad, ¿se habrán logrado cambios en la salud, si es que no ha cambiado este sistema económico y si la sociedad civil no dice basta?
Muchos cambios sustanciales no se han producido, ni se han cumplido las aspiraciones de una salud como un bien y un derecho al que accedan todas las personas. Como los Estadistas pocas veces hacen balances, un ministro de salud reemplaza a otro, un presidente de la república reemplaza a otro, ofertando promesas que luego no se cumple, cada cinco años en el Perú tenemos los buenos propósitos y sus buenos oficios de políticos, funcionarios, y empresarios de la Salud , todos vuelven a cerrar los ojos a la realidad injusta, a los mercaderes que han hecho de la salud un buen negocio, y repiten las nuevas políticas de los organismos internacionales, que traen nuevos conceptos, los renuevan, y vuelven a señalar metas de salud para todos, con fechas más “realistas”. Lo cual sería un panorama desolador, pues sería aceptar cínicamente que los pobres siempre pueden esperar mejores oportunidades, que llegan mañana tarde o nunca.
Cambiar la política de salud, cambiar el modelo económico. Soy optimista
Mi optimismo no pasa por esconder la realidad, sino por analizarla con sentido crítico y sin concesiones a quienes son los dueños del Estado: las transnacionales y sus socios locales, funcionarios y políticos “lobbistas” que se adueñan de cada espacio económico, social o político que les asegure la rentabilidad de sus negocios: el negocio de los medicamentos, el negocio de la nueva tecnología médica inaccesible para los pobres, el negocio de los seguros de vida, de los seguros privados de salud, el negocio de las clínicas privadas, donde la salud es una mercancía más. Habría que preguntarse quiénes se han hecho ricos usufructuando las ganancias generadas por estos negocios de la salud en manos de privadas y que fueron funcionales a las carencias y baja calidad de los servicios de salud pública.
Soy optimista que en algún momento la sociedad le reclame al Estado que los derechos son irrenunciables y que no pueden postergarse.
En primer lugar porque ya tengo 60 años, y puedo comparar las metas y logros, los discursos y las realidades, con la misma pasión que tenía hace mas de 30 años, cuando me emocioné con los enfoques y acuerdos de Alma Ata, pero con un mayor sentido de la urgencia y mayor coraje, proporcional al grado en que ha crecido la injusticia, la mentira, la corrupción y la violencia de los Estados que dicen representarnos a todos.
Como ciudadanos sólo podemos contraponer la voluntad y los esfuerzos para cambiar este orden de cosas, no habrá cambios en la salud pública, si es que no hay cambio en este sistema económico, si no hay cambios en las condiciones materiales, y en el ejercicio de derechos básicos de la población, preferentemente de ese 50% de la población que se encuentra en condiciones de pobreza.
(1) Enfoque y Propuesta de Alma Ata.
(2) Objetivos del Milenio. |