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“Desde mi perspectiva: Las mujeres afrodescendientes de Colombia se levantan en busca de justicia”

Charo Mina-Rojas ha trabajado por varios años para educar a las comunidades afrodescendientes de Colombia sobre la Ley 70 de 1993, que reconoce sus derechos culturales, territoriales y políticos. Siguiendo el histórico acuerdo de paz que puso fin al conflicto de más de 50 años entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Mina-Rojas aboga por la justicia e igualdad para las mujeres afrodescendientes del país.

Crecí en una comunidad afrodescendiente en Cali, Colombia, rodeada de mujeres fuertes y capaces. Sin embargo, los hombres dictaban sobre sus vidas lo que estaba bien o mal.

Las mujeres afrodescendientes como yo enfrentamos una doble discriminación, por nuestra raza y género, y una discriminación adicional, por la pobreza. En la escuela, recibía miradas de desprecio de algunas personas, mientras que otras eran sobreprotectoras, como si no pudiera lograr nada por mí misma. Más tarde, en mi vida, la discriminación continuó, y cuando trabajaba en el Ministerio, quienes eran asistentes rara vez me apoyaban.

Además de estas formas sutiles de discriminación, muchas de las aproximadamente 5 millones de personas afrodescendientes en Colombia viven en áreas afectadas por la violencia. Las mujeres son vistas como objetos sexuales; la violencia doméstica y sexual va en aumento. El espacio que han dejado vacante los grupos rebeldes desde el acuerdo de paz está siendo ocupado por otros grupos armados, forzando a las personas a dejar sus hogares. La violencia sexual, secuestros y tortura están siendo utilizados como armas políticas, y están afectando a niñas y mujeres, a veces incluso a bebés. La violencia crea un estigma terrible para las mujeres.

También sufrimos de violencia económica, ambiental y cultural. Por ejemplo, las políticas económicas neoliberales que no corresponden con nuestras tradiciones están siendo impuestas en nuestras comunidades, y esto no fue discutido en lo absoluto durante las negociaciones de paz.

Las mujeres afrodescendientes no estuvimos en la mesa de las negociaciones desde el principio, pero al final logramos incluir un capítulo específico sobre perspectiva étnica.

¿Pienso que el acuerdo de paz será implementado? Yo creo que sí. Pero necesita ser implementado de una manera en la que reconozca la diversidad de la gente colombiana y de las mujeres, y que respete sus derechos. Esto significa proveerles de acceso a la tierra y a la propiedad que puedan usar de acuerdo a sus propias prácticas culturales y tradiciones, y consultando a las comunidades locales antes de que los proyectos de infraestructura sean desarrollados.”

Fuente: http://www.unwomen.org

La batalla de Latinoamérica contra el feminicidio

Los feminicidios han crecido en la región en los últimos años y lo más grave es que el 98 por ciento de los casos permanecen impunes.

Movimientos sociales en distintos países de América Latina se organizaron para salir a las calles a exigir el fin de la violencia contra las mujeres porque a pesar de las medidas que toman los Gobiernos y los esfuerzos de los defensores de los derechos humanos, la cantidad de víctimas demuestran lo lejos que está de resolverse el flagelo llamado feminicidio.

Movimientos sociales en distintos países de América Latina se organizaron para salir a las calles a exigir el fin de la violencia contra las mujeres porque a pesar de las medidas que toman los Gobiernos y los esfuerzos de los defensores de los derechos humanos, la cantidad de víctimas demuestran lo lejos que está de resolverse el flagelo llamado feminicidio.

“Ni una mujer menos, ni una muerta más”

La autora de la frase es Susana Chávez Castillo, la poeta y activista mexicana asesinada en 2011 por denunciar los crímenes contra las mujeres en su país.

En 1995 la poeta creó la frase que se convirtió en símbolo de la lucha contra homicidios de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, al norte de México, considerada la población más violenta de ese país.

Chávez Castillo fue la tercera activista asesinada ese 2011. La muerte de la poetisa se confirmó horas después que el Índice sobre Percepción de Seguridad Pública del Instituto Nacional de Estadísticas (Inegi) revelara que los ciudadanos se sentían menos seguros que un año antes (2010).

En aquel momento organizaciones de derechos humanos afirmaron que la muerte de la poetisa fue consecuencia del clima de violencia contra las mujeres.

“Ni una menos” en Argentina

Ni Una Menos es un colectivo para decir “basta de femicidios” porque en Argentina cada 30 horas asesinan a una mujer sólo por ser mujer. La convocatoria nació de un grupo de periodistas, activistas y artistas, pero creció y se convirtió en una campaña colectiva de ciudadanos y militantes de todos los partidos políticos.

La violencia machista es aquella que se ejerce mediante toda acción, u omisión, dentro del marco de una relación desigual de poder, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como privado, afecta tu vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, y por el hecho de ser o sentirte como una mujer.

En Argentina en promedio se comete un feminicidio cada 30 horas, cifra que no variado desde 2008. La organización la Casa del Encuentro informó que 275 mujeres fueron asesinadas en los últimos 12 meses, en su mayoría, baleadas o apuñaladas por sus maridos, novios o exparejas.

El modo más cruento de matar a las féminas es la incineración. El interior de las casas se convierte en el primer escenario de muerte y en muchos de los casos había denuncias judiciales, exclusión del violento y prohibición de acercamiento del maltratador.

Uruguay “¡Si tocan a una, tocan a todas!”

Este ha sido el grito de decenas de manifestaciones hechas desde 2015 en Montevideo, sumándose a la protesta “Ni una menos” que estalló en Argentina.

Uruguay registra un promedio de 20 muertes anuales de mujeres, según detalla un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que, sin embargo, carece de datos de algunos países, como Argentina, lo que dificulta la comparación.

Esta organización tiene como objetivo movilizarse cada vez que se confirme el feminicidio, la muerte de una mujer por violencia de género.

Movimiento Contra el Feminicidio en México

México es uno de los países donde los crímenes de odio contra las mujeres quedan impunes en el 95 por ciento de los casos.

Organizaciones de la sociedad civil, colectivos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), feministas, y activistas independientes integrados “En el Movimiento Contra el Feminicidio”, exigen justicia porque ya suman 20 años ininterrumpidos de asesinatos de mujeres, desde los primeros reportados en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 1993.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) llamó al gobierno mexicano a implementar de manera urgente una política de Estado que ponga fin a la violencia contra las mujeres en todo el territorio nacional y señaló que debe tipificar el delito de feminicidio en el Código Penal federal.

Fuente: https://www.telesurtv.net