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Cuando 2 seres humanos unen sus vidas a través del matrimonio o la unión libre, generalmente lo hacen impulsados por uno de los sentimientos más sublimes que podemos experimentar, el sentimiento del Amor, sentimiento que no podemos abarcar en una sola definición ya que existen tantas como seres humanos en el mundo (cada persona define esta emoción de acuerdo a sus paradigmas, historia de vida o ideales futuros).

Llenos de ilusiones, sueños, anhelos y todos los sentimientos positivos que podamos conocer, cada uno de los componentes de la pareja llega al nuevo hogar listos para iniciar un camino juntos; sin embargo, en muchos casos, obviaron un paso fundamental, un paso que es de vital importancia dentro una relación de pareja y determina el manejo de las posteriores dificultades que van a tener que sortear; olvidaron considerar el “Contrato Matrimonial”.

¿Y qué significa este contrato? ¿Acaso no es suficiente con los papeles que firmamos en el matrimonio civil, religioso, las charlas pre-matrimoniales y la consejería de todos los opinologos que rodean a la pareja? ¿Si ya acepté a mi pareja, con sus defectos y virtudes, esto no basta para vivir felices el resto de nuestras vidas?

La respuesta es: ¡No!

No es suficiente el amor idealizado a nuestr@ compañe@, no es suficiente la paciencia, el deseo, la fé o la esperanza de que todo irá bien. Sobre todo, en estos tiempos en que vivimos saturados por los correos electrónicos, los teléfonos móviles, las redes sociales y las múltiples responsabilidades, es muy recomendable hacer una pausa para revisar estos temas.

Cuando una pareja decide vincularse afectivamente, genera un compromiso en el cual ambos dejan de lado parte de su individualidad (en el sentido estricto de postergar intereses y necesidades propios en beneficio del bienestar de la relación) para pasar a pensar y vivir como un equipo, equipo que como tal debe conversar abierta y honestamente sobre algunas condiciones de la convivencia que les hará la vida más sencilla, armónica y duradera.

Por ejemplo, la distribución de la economía es un tema importante, ¿Cómo se repartirán los gastos del hogar? ¿Quién será el encargado de su administración?; las labores domésticas es otro punto a abordar, ¿Cómo nos distribuiremos las labores de limpieza, de cocina? Sobre todo si ambos trabajan. Cuando lleguen los niños ¿Qué parte de responsabilidad tomará cada uno en lo que respecta a su cuidado y crianza? ¿Cómo pasaremos nuestras vacaciones, las navidades, los cumpleaños?

Parecen cosas sin mayor relevancia, pero en la práctica, desde mi experiencia en consulta, estos asuntos generan conflictos con el paso del tiempo y cada vez que se pasan por alto por no generar un problema mayor o no darle el espacio debido, lo único que hacemos es ponerlos debajo de la alfombra y en algún momento el bulto que se acumule los hará tropezar y caer.

Aquí, como en la teoría de juegos (John von Neumann, John Nash y Adam Smith), no se trata de sacar el máximo beneficio de mi oponente, se trata de obtener el mayor beneficio mutuo, considerando que la recompensa que obtengamos individualmente nos llevará a una recompensa colectiva; será el Equipo quien saldrá ganando.

Para ello no es necesario dividirnos las responsabilidad o tareas a un 50% cada uno, lo que es importante realmente es que cada uno de los componentes de la pareja se sienta satisfecho con la parte que le toca y sienta que su pareja está comprometido y entregando tanto como él.

Las relaciones más estables y duraderas no son aquellas que nunca tienen problemas, que no discuten, por el contrario, problemas se presentan todo el tiempo en relaciones de cualquier índole, pero aquellas parejas que han sido entrenadas para escucharse, comprenderse, aceptarse (sin que esto signifique estar de acuerdo con lo que piense o haga su pareja), para manifestar sin temores sus reales sentimientos y pensamientos teniendo la certeza que su pareja estará receptivo para él o ella, que saben que cuando se necesiten su pareja siempre estará disponible; estas parejas ya llevan un buen camino ganado en la carrera del “Juntos por Siempre”.

El Gottman Institute en sus múltiples investigaciones concluye que el éxito o fracaso de una pareja se puede predecir, aplicando una batería de cuestionarios y detectando algunos indicadores claves que se instauran en la relación; considero que es viable esta afirmación, hay indicadores en la interacción de algunas relaciones que señalan que lo mejor es trabajar una separación positiva, responsable y honesta, no todos debemos quedarnos inmersos en una relación poco o nada saludable en aras de la preservación de la familia o por cualquier otra razón. Pero sobre todo considero, que todas las relaciones de pareja o familiares tienen la oportunidad de buscar acompañamiento profesional y darle la batalla a las dificultades o situaciones negativas que puedan socavar sus interacciones, si hay decisión, actitud positiva hacia el cambio y compromiso muchas relaciones capitalizarán sus experiencias positivas y manejarán óptimamente sus herramientas y recursos para resolver sus actuales y posteriores conflictos.

Como trabajador@s sociales debemos reconocer que nuestro aporte en el ámbito de la terapia familiar pasa por desarrollar algunas competencias claves para abordar de manera efectiva a nuestra población objetivo; entre ellas podemos considerar:

LA EMPATIA, con la cual podremos generar un espacio de confianza, fiabilidad y confidencialidad, elementos claves para poder generar una alianza terapéutica que facilite el abordaje.

NIVEL DE ENERGIA, es importante mantener un adecuado nivel de energía POSITIVA que transmita a nuestro consultante esperanza, certeza de que pese a la situación que atraviesa, todo va estar bien, que sienta que llegó con la persona que necesitaba en ese momento.

LA ESCUCHA ACTIVA, a través de la cual seremos capaces de detectar y levantar aquellos puntos vitales de la narrativa de nuestro consultante y orientar el abordaje a profundidad.

LA ORIENTACION AL OBJETIVO, esto para focalizar la intervención al tema central motivo de consulta y a trabajar en el presente del individuo, pareja o grupo familiar.

PLANEAMIENTO ESTRATEGICO, toda consulta es diferente a la otra, debemos elaborar el Plan de Intervención por Cliente, y remitirnos en la medida de lo posible (que debe ser el 95% del tiempo de la consulta y del proceso terapéutico total) al tratamiento del motivo de consulta. Es bien sabido que en la consulta, el cliente quisiera solucionar sus múltiples problemas, pero eso es imposible, debemos enfocarnos al objetivo inicial motivo de consulta.

Como estas competencias, podría seguir comentando algunas más que con la práctica vamos descubriendo y desarrollando, pero les dejo las más relevantes e inmediatas para realizar un abordaje terapéutico exitoso.

Referencia

(https://www.gottman.com/) (https://www.planetadelibros.com/libro-que-hace-que-el-amor-perdure/91318)

Lic. Cecilia Soria Ramírez
Licenciada en Trabajo Social - Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Perú
Diplomado en Gestión de Recursos Humanos – Fac. Letras y CC. Humanas PUCP
Terapeuta de Parejas bajo los modelos de la Terapia Breve centrada en Soluciones, Método Gottman y Terapia Focalizada en las Emociones - Centro Peruano de Terapia Familiar y de pareja. Terapia sistémica individual y de pareja.